miércoles, 2 de octubre de 2013

Las Brujas de Alto Hospicio


Mercedes Oñate Bañados


Era una noche de invierno, donde la neblina o la camanchaca oscurecían todo, no dejaba ver más allá de nuestras  narices. Calando nuestros huesos  entumecidos.
Las sombras terroríficas pasaban al lado  y formaban brujas en escobas  volando como para no dejarnos avanzar, se entrecruzaban se sentían sus carcajadas. Un escalofrío recorría  nuestros cuerpos. El viento silbaba  alrededor.
 Hospicio se construía entre  calor y frío.

El auto avanzaba muy despacio y alguna de nosotras con la cabeza afuera de la ventanilla íbamos guiando a la conductora, para no desbarrancarnos, así  todos los días hasta llegar a casa. 

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